descripción

Blog dedicado a bailarines

sábado, 7 de febrero de 2015

Alimentos de invierno


En esta estación nos decantaremos por cocciones largas y a fuego lento como los hervidos con poca agua, los estofados y los horneados.
En dietoterapia energética se aconsejan especialmente los alimentos tonificantes ricos en proteínas, grasas preferentemente mono y poliinsaturadas, hidratos de carbono de absorción lenta, vitaminas y minerales.

*Verduras, predominarán las raíces: zanahoria, nabo, cebolla, patata, puerro, ajo, remolacha, boniato y chirivía.

*Cereales, fuente principal de energía: arroz integral, avena, centeno, cebada, trigo sarraceno.


*Legumbres, aporte de proteínas y grasas: soja y sus derivados, garbanzos, lentejas, frijoles, azukis, frutos secos como avellanas, piñones, pistachos, almendras y nueces.


                                    


*Para calentar el cuerpo y activar la circulación sanguínea podemos utilizar especias como: canela, mostaza, jengibre, cardamomo, orégano, pimienta.




*Una cantidad moderada de algún alimento de sabor salado y de color oscuro ayudará a tonificar los riñones, por ejemplo: algas, salsa de soja, sésamo negro, miso y asukis.





*Para contrarrestar el frío se preferirán los alimentos de naturaleza caliente que favorecen la producción de energía activando el metabolismo.



*El miso es una pasta marrón y algo salada derivada de la fermentación de la soja que tiene propiedades digestivas, alcalinizantes y regeneradoras de la flora intestinal.

Un aderezo muy indicado es el gomasio, una mezcla de semillas de sésamo molidas con sal marina.

Tonificarse en invierno





Dieta tonificante y caliente: El descenso de las temperaturas se tendrá que compensar con una dieta nutritiva a base de alimentos más calóricos.
La teoría de los cinco elementos relaciona el invierno con el Agua, el color negro, el sabor salado, los huesos y los riñones. En estos últimos se incluye la función de las glándulas suprarrenales y de la mayor parte del sistema endocrino.
En invierno, de la misma manera que sucede con las plantas, en los seres humanos la energía, la sangre y los líquidos corporales se desplazan más al interior del cuerpo.
El sabor salado, que actúa sobre los riñones, favorece el movimiento de la energía hacia dentro y hacia abajo. En cantidad moderada, la sal favorece el almacenamiento de nutrientes, estimula la digestión, humedece y lubrica los intestinos y las articulaciones, y suaviza y limpia las mucosas.
En esta estación el cuerpo retiene mejor las sustancias nutritivas, pero también los tóxicos por lo que conviene activar la función renal para eliminar los residuos metabólicos.
El frío constriñe los vasos sanguíneos, es fundamental aumentar en la dieta el aporte de ácidos grasos omega 3 cuyas fuentes vegetales son las semillas de chía, de lino, de cáñamo y las nueces. También se recomiendan infusiones de hojas de ginko biloba, milenrama, grama, salvia y ortiga verde.
Con el frío y la humedad los huesos y las articulaciones se pueden ver más afectados. Añadir una pequeña cantidad de cúrcuma a los platos es un excelente remedio para disminuir la inflamación y el dolor articular. Los alimentos tonificantes de naturaleza caliente y sabor ligeramente salado ayudarán a mantener las articulaciones nutridas e hidratadas y vigorizarán el sistema neuroendocrino. Para este fin podremos complementar la dieta con la toma de extractos de raíces como el eleuterococo o la maca.

Además hay que considerar que las reducidas horas de luz provocarán una menor síntesis de vitamina D, fundamental para la fijación del calcio en los huesos; el aeite de hígado de bacalao es un suplemento indicado pues aporta esta vitamina liposoluble. También se recomienda aumentar los alimentos ricos en calcio como las algas (que además de ser una buena fuente de yodo, mejoran el funcionamiento de la glándula tiroides y el rendimiento intelectual), el sésamo, las almendras y el brócoli.